Igualdad de Religiones
La Constitución española recoge la libertad religiosa de modo que no hay ningún obstáculo para que un creyente de cualquier credo cumpla con sus obligaciones religiosas. Pero es cierto que un judío o un musulmán encuentra más dificultades para seguir con sus tradiciones que un católico; por ejemplo, a la hora de preparar el entierro de un ser querido, o en el momento de encontrar un colegio que le asegure la enseñanza de su religión. En la actualidad, gracias a la población inmigrante, quizá sea más fácil que la sociedad y las instituciones españolas favorezcan una mayor libertad y tolerancia con respecto a cualquier credo. En nuestra propia historia contamos con un buen modelo de convivencia que podríamos imitar, el que se dio en Al-Ándalus.
En el tercer lugar de los “Diez Objetivos del Milenio” que las Naciones Unidas se han propuesto con la finalidad de erradicar la pobreza del mundo, se halla la lucha contra las diferencias entre los hombres y las mujeres. Y es que el hecho de pertenecer a uno u otro sexo marca la diferencia en muchas ocasiones entre poder subsistir dignamente o no.
En todo el planeta, independientemente del país, raza, etnia, cultura o clase social, las mujeres están siempre en desventaja con los hombres. Se trata del común denominador de la filosofía patriarcal que, asombrosamente, une y afecta a todos los seres humanos desde tiempos ancestrales hasta el día de hoy.
La cultura patriarcal, o dominación de la mujer por parte del hombre, ha sido transmitida en todas las civilizaciones de generación en generación y, en esta transmisión, han estado siempre presentes las creencias religiosas de los pueblos, las cuales han influido en el devenir de los usos y costumbres de los mismos, así como en las leyes que éstos se dan allí donde la Religión todavía no está separada del Estado. Marta
martes, 1 de junio de 2010
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